La banca y los mercados de capitales en Latinoamérica enfrentan en 2026 un punto de inflexión estratégico. En un entorno de crecimiento económico moderado, presión sobre márgenes y clientes cada vez más sofisticados, las instituciones financieras deberán equilibrar resiliencia financiera, competencia creciente de fintechs y la necesidad de escalar la inteligencia artificial (IA) a nivel empresarial para sostener su rentabilidad y relevancia.
De acuerdo con el análisis de Deloitte sobre las Perspectivas de la banca y los mercados de capitales para 2026, los bancos de la región parten de sólidas posiciones de capital y liquidez, pero enfrentan retos relevantes derivados de tasas de interés más bajas, mayor sensibilidad al precio por parte de los clientes y una competencia más intensa por depósitos y relación principal. En paralelo, se prevé un repunte en la banca de inversión y los mercados de capitales, impulsado por menores costos de capital, mayor actividad corporativa y un renovado interés en emisiones de deuda y capital.
“Este año exigirá decisiones audaces. Los bancos deberán defender márgenes, diversificar ingresos y acelerar su transformación digital al mismo tiempo que enfrentan una competencia sin precedentes de nuevos jugadores fintech”, señaló José Luis Valderrama, Socio Líder de Industria Financiera de Deloitte Región Andina.
Fintech y nuevos modelos competitivos
La entrada y expansión de fintechs y plataformas nativas digitales continúa redefiniendo la dinámica del sector. Con propuestas centradas en experiencia, agilidad y costos, estos jugadores han elevado las expectativas de los clientes y acelerado la fragmentación de la relación bancaria. Hoy, los consumidores operan con múltiples instituciones y eligen a cada una por beneficios específicos, lo que obliga a la banca tradicional a repensar su propuesta de valor, su modelo de servicio y su eficiencia operativa.
IA a escala: del piloto a la transformación real
La inteligencia artificial se encuentra en un momento crítico. Aunque muchas instituciones han avanzado en pruebas piloto, el 2026 es el año en que la IA deberá demostrar impacto tangible en productividad, eficiencia y crecimiento. Casos como la personalización avanzada, la siguiente mejor oferta y la automatización de procesos de alto volumen permitirán reducir el costo de servir y adquirir clientes, además de mejorar la experiencia.
No obstante, el principal riesgo no es la tecnología, sino la base que la soporta. Infraestructuras de datos fragmentadas, sistemas heredados y una gobernanza débil pueden frustrar las ambiciones de IA incluso en bancos con inversiones significativas.
“La IA solo puede escalar si se apoya en datos preparados para IA: confiables, oportunos, amplios y gobernados de forma segura. Sin esta base, las iniciativas corren el riesgo de quedarse en pilotos aislados”, agregó Valderrama.
Datos, infraestructura y riesgos emergentes
Deloitte advierte que los bancos deberán acelerar la modernización de su infraestructura tecnológica y de datos, avanzando simultáneamente en calidad, trazabilidad, acceso y seguridad de la información. Esta base será clave no solo para escalar la IA, sino también para fortalecer la gestión de riesgos, particularmente frente al aumento del crimen financiero habilitado por tecnologías avanzadas.
Puntos clave para 2026:
Industrializar la IA con disciplina: definir una estrategia clara, gobernanza sólida y medición estricta del retorno de inversión para pasar de pilotos a impacto a escala.
Invertir en datos e infraestructura moderna: sin una arquitectura de datos preparada para IA, la transformación digital y la competitividad de largo plazo estarán en riesgo.
El mensaje es claro: la ventaja competitiva en la banca latinoamericana ya no dependerá solo del capital, sino de la capacidad de ejecutar con tecnología, datos e inteligencia artificial, en colaboración con fintechs, reguladores y el ecosistema financiero.

