La minería subterránea opera en entornos extremadamente hostiles a más de 3.000 metros de profundidad, donde factores como el calor extremo, gases tóxicos y la ausencia de señal GPS representan riesgos constantes para los trabajadores. Además, las inspecciones geotécnicas obligatorias suelen paralizar la maquinaria más de 110 horas al mes, generando costes operativos superiores a 50.000 dólares semanales.
Para transformar esta industria, la empresa de robótica ADR e Intel desarrollaron el sistema Explora, una solución basada en rovers autónomos diseñados para realizar tareas de inspección de alto riesgo sin exponer vidas humanas:
- Procesamiento de datos en tiempo real: Los rovers de 26 kg recorren las galerías analizando imágenes térmicas, luz visible, niveles de gas y datos de LiDAR 3D, transmitiendo toda la información de forma inalámbrica a un operador ubicado a una distancia segura.
- Potencia de IA en el borde (Edge AI): Equipados con procesadores Intel Xeon, Intel Core Ultra y la plataforma OpenVINO, los robots logran duplicar la resolución de codificación, incrementar la velocidad global del sistema en un 1,5x y liberar más del 50% de la capacidad del procesador para ejecutar modelos de aprendizaje profundo (como análisis de fragmentación de rocas y detección de fallas en voladuras).
- Mantenimiento y recarga autónoma: Al finalizar su ruta, el rover ingresa a una estación de acoplamiento subterránea de 460 kg que limpia sus sensores con aire a presión y recarga su batería mediante carga inductiva inalámbrica, evitando conectores mecánicos propensos a la corrosión en ambientes húmedos y ácidos.

