Hoy hay más empresas con herramientas de inteligencia artificial que hace un año, pero menos personas que las usan todos los días. Según el estudio “La experiencia laboral 2026 en Colombia”, elaborado por WeWork y Michael Page, el 27,3% de los profesionales consultados afirma que su organización ya empezó a implementar software de IA, frente al 20,8% de 2025. En el mismo periodo, quienes emplean esta tecnología en sus actividades diarias pasaron del 42,7% al 31,1%.
La investigación combinó cerca de 3.000 encuestas digitales y 150 entrevistas en profundidad en México, Colombia, Chile, Argentina y Perú. Colombia aportó 527 participantes, en su mayoría de Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena y Barranquilla.
Que la empresa compre una herramienta no garantiza que la gente la use. El 39,5% de los encuestados dice que usa con regularidad las plataformas de IA que le da su organización, y otro 20,7% lo hace de forma esporádica. El 34,2% asegura que su empresa no le ofrece ninguna. Entre quienes sí tienen acceso aparecen otras razones para no usarlas. Un 6,7% prefiere opciones externas, un 2,5% no confía en esos programas y un 2,3% afirma que no funcionan bien.
Cuando eligen por su cuenta, los profesionales colombianos usan ChatGPT (66,8%), Gemini (54,7%) y Copilot (48,6%). Las herramientas diseñadas por la propia empresa llegan apenas al 5,3%. La IA se usa sobre todo para hacer búsquedas y redactar textos (67,6%), analizar datos (59,6%), generar contenido (53,1%) y automatizar procesos (38,9%). El informe no explica por qué cayó el uso diario. Lo que sí deja claro es la distancia entre la tecnología que las empresas implementan y la que los trabajadores escogen.
“Las empresas ya dieron el paso de comprar la tecnología. Ahora falta que esa inversión llegue al trabajo diario de la gente, y eso depende de la formación y de que existan reglas claras sobre cómo se usa”, afirmó Claudio Hidalgo, presidente regional de WeWork para Latinoamérica. “Los profesionales colombianos ya no le temen a la IA como hace un año. Lo que piden ahora es transparencia sobre cómo se va a usar en su trabajo.”
El conocimiento técnico sigue siendo limitado. El 55,4% califica su nivel de IA como básico y el 35,7% como intermedio. Solo el 6,1% se considera avanzado, aunque este grupo creció cinco puntos frente a 2025, y un 2,9% dice no saber nada del tema. Los perfiles avanzados trabajan sobre todo en tecnología de la información y en finanzas y banca.
El temor a perder el empleo ha bajado. El 85,8% ve la IA como una herramienta de apoyo que no reemplazará su rol, cuando en 2025 esa cifra era del 78%. Quienes creen que puede afectar su estabilidad laboral pasaron del 12% al 10,4%. Además, el 55% calcula que entre el 11% y el 30% de su carga de trabajo podría automatizarse, casi diez puntos más que el año pasado.
Esa tranquilidad cambia cuando la pregunta deja de ser personal. Al consultarles por el efecto de la IA en las oportunidades laborales de su sector, el 51,4% prevé que los puestos disponibles van a disminuir. Solo el 18,9% espera que aumenten.
También ha cambiado la disposición a que una máquina mida el desempeño. El 35,7% se sentiría cómodo si una herramienta de IA evaluara su trabajo, frente al 31% de 2025, y la incomodidad bajó del 26% al 13,1%. Para el 47,4%, la respuesta depende de qué tan transparente sea el sistema y de cómo se implemente.
Esa condición aparece de nuevo cuando los encuestados miran hacia 2030. El 59,9% cree que la regulación de la inteligencia artificial será el factor que más influirá en dónde y cómo se trabaja, por encima de la automatización acelerada, que eligió apenas el 5,4%.

