En un momento en que la transición energética se cruza con la competitividad industrial, Corona presentó resultados que muestran avances con cifras concretas.
Su planta de producción de pisos y paredes ubicada en el municipio de Sopó, Cundinamarca, completó el primer año de operación de su parque solar fotovoltaico con más de 6.420.000 kWh de energía limpia generados, equivalente al consumo anual de 3.520 hogares colombianos. Esta operación evitó la emisión de 1.396 toneladas de CO₂ en ese mismo periodo.
El sistema está compuesto por 12.540 paneles instalados en un área de 55.000 metros cuadrados y hoy cubre cerca del 20% de la energía que requiere la planta de revestimientos En la práctica, la autogeneración le permite reducir su dependencia de fuentes tradicionales y mejorar la confiabilidad energética en un entorno de costos variables.
En el frente de transformación productiva, la empresa implementó un horno de monococción de última generación para la fabricación de vajillas, que reemplaza el proceso tradicional de doble quema. Con ello el tiempo de producción pasó de 12 o 13 horas a cerca de 7,5 horas, se redujo de tres hornos a uno y las emisiones de CO₂ se disminuirían hasta en 25%.
El nuevo sistema incorpora automatización robótica, decoración digital y líneas de esmaltado más eficientes, lo que se traduce en menor consumo energético y mejor aprovechamiento de materiales. La apuesta combina productividad con reducción de huella ambiental.
En el frente comercial, Almacenes Corona obtuvo la certificación de Carbono Neutro otorgada por ICONTEC, tras alcanzar un balance neto de cero emisiones en sus operaciones. La meta se logró mediante iluminación de bajo consumo, electrificación de equipos logísticos y la compensación de 790 toneladas de CO₂ con créditos de carbono provenientes de un proyecto de conservación en la Amazonía colombiana.
La estrategia también se extiende a Homecenter, compañía de Organización Corona, que obtuvo la certificación de Carbono Neutro en sus 42 tiendas en el país.
Con estos avances, Corona consolida una hoja de ruta basada en confiabilidad energética, sostenibilidad y competitividad, alineada con sus metas de descarbonización al 2030. En un sector presionado por los costos y las exigencias ambientales, la eficiencia energética empieza a perfilarse no solo como un compromiso climático, sino como una variable clave para la productividad industrial en Colombia.

