En el panorama industrial actual, la eficiencia y la seguridad de la cadena de suministro son más críticas que nunca. La creciente digitalización, si bien ha traído avances significativos en automatización y visibilidad, también ha expuesto a las organizaciones a vulnerabilidades operativas que pueden interrumpir la continuidad del negocio. Las empresas deben proteger tanto sus entornos de TI corporativos como la tecnología operativa (OT) en almacenes, centros de distribución, hospitales y tiendas al detalle.
Este problema es especialmente urgente a nivel local. Colombia se ha convertido en uno de los países con mayor número de ataques en América Latina con 10,9 billones de intentos de ciberataques y más de 7 billones de escaneos activos contra infraestructuras tecnológicas, según datos de ERC Colombia. Además las empresas enfrentan un panorama de amenazas cibernéticas cada vez más exigente. Según el más reciente Panorama de Amenazas de FortiGuard Labs, el país ocupa el tercer lugar en América Latina por número de incidentes cibernéticos, después de Brasil y México, y concentra el 8 % de los ataques registrados en la región.
Este contexto refuerza la importancia de fortalecer la seguridad digital y proteger la continuidad de las operaciones en sectores estratégicos. Ya que en el sector de servicios financieros y empresariales se concentró la mayor cantidad de intentos de violación de seguridad, siendo víctimas en 60% de los casos. En esta lista les siguen las entidades de salud y las instituciones educativas, con 15,5% y 11,4% de los ciberataques, respectivamente, según RC Colombia.
De acuerdo con el Panorama de Amenazas de FortiGuard Labs, el impacto de un ciberataque puede ir más allá de las pérdidas económicas (6,3 millones de dólares) y comprometer la continuidad de las operaciones (interrupciones de más de 36 horas). Una interrupción de los sistemas puede afectar la productividad, retrasar procesos críticos y debilitar la confianza de clientes y aliados. Para las empresas, esto refuerza la necesidad de fortalecer la protección de sus entornos digitales y contar con operaciones resilientes, capaces de mantener la actividad del negocio ante posibles amenazas.
Según Michael Zachman, Vicepresidente y Director de Seguridad de la Información (CSO) de Zebra Technologies, el uso de automatización e IA por parte de los atacantes ha reducido las ventanas de respuesta de las empresas de meses o semanas a tan solo unas cuantas horas.
“La ciberseguridad ya no se limita a proteger las redes corporativas o la nube. Hoy en día, un dispositivo móvil en un almacén o un hospital es un endpoint tan potente que, si se llega a vulnerar, puede dar acceso a partes sustanciales de la organización. Es por eso que el modelo «trae tu propio dispositivo» (BYOD) no es viable en entornos operativos de misión crítica”, afirmó Zachman.
Seguridad desde el diseño: Conectando la ciberseguridad con las operaciones diarias
En lugar de intentar enfrentar amenazas abstractas de ciberseguridad, las organizaciones deben mirar hacia adentro para asegurar y agilizar sus flujos de trabajo físicos de manera sólida. La clave está en construir una infraestructura tecnológica resiliente, capaz de anticipar, resistir y superar desafíos operativos. Esto implica invertir en soluciones que optimicen los flujos de trabajo al tiempo que añaden capas de verificación de activos físicos y visibilidad operativa en cada eslabón de la cadena de suministro.
Las soluciones de nivel empresarial están diseñadas para responder exactamente a estos retos operativos. A través de tecnologías avanzadas de identificación y captura de datos —incluidos escáneres especializados de código de barras, sistemas RFID y computadoras móviles de uso rudo—, las empresas obtienen un control total y seguimiento en tiempo real de sus activos físicos. Esto garantiza una trazabilidad de extremo a extremo, desde el piso de almacén hasta el punto final de entrega, asegurando que cada movimiento de activos esté verificado y contabilizado.
Asimismo, la integración de tecnologías de rastreo físico con un software robusto de gestión operativa y de almacenes permite a las organizaciones monitorear la salud de sus operaciones en tiempo real. Los equipos pueden identificar anomalías al instante, rastrear posibles fallas en el equipo y tomar medidas correctivas antes de que un cuello de botella menor se convierta en un retraso mayor. Este nivel de visibilidad operativa reduce los puntos ciegos y sienta las bases de la integridad en los flujos de trabajo físicos.
El factor humano: La ciberseguridad como un trabajo en equipo
Más allá de la tecnología, Zachman enfatizó la necesidad de traducir los riesgos técnicos en consecuencias comerciales reales, como tiempos muertos en la operación, pérdidas financieras o daños a la reputación de la marca. También promovió la creación de una cultura organizacional donde la seguridad sea una responsabilidad compartida entre TI, ingeniería, la cadena de suministro y el personal operativo de primera línea.
“Los colaboradores no deben ser vistos como el eslabón más débil, sino como la primera línea de defensa. Es fundamental fomentar un entorno donde un integrante del equipo pueda reportar de inmediato un tropezón o un clic accidental sin temor a represalias. Un reporte rápido es lo que permite contener un incidente a tiempo. La ciberseguridad es un deporte en equipo”, concluyó Zachman.

