Aunque la eSIM se ha consolidado desde hace años en el mercado de consumo, su adopción en el entorno IoT industrial avanza de forma más gradual. Así lo explica Alberto de Lucas, director técnico de Alai Secure, quien analiza las barreras técnicas, regulatorias y operativas que condicionan su despliegue a gran escala.
Según datos oficiales de la GSMA, la especificación SGP.32 publicada en junio de 2024 es actualmente el estándar activo para la provisión y gestión remota de eSIM en dispositivos IoT, diseñada específicamente para entornos sin interfaz de usuario, con limitaciones de energía y conectividad. Sin embargo, su adopción comercial y técnica se encuentra todavía en fase de implementación.
“En IoT industrial hablamos de dispositivos con ciclos de vida de entre 10 y 15 años. Muchos equipos desplegados hace seis o siete años no soportan estas nuevas especificaciones y ningún proveedor va a sustituir hardware que aún tiene recorrido operativo”, explica De Lucas.
El papel de SGP.31 y SGP.32
Las especificaciones SGP.31 (arquitectura) y SGP.32 (especificación técnica) están llamadas a marcar un punto de inflexión en la industria IoT. La propia GSMA las define como el marco que permitirá escalar el IoT masivo al automatizar la gestión de perfiles eSIM, evitando dependencias del SMS y utilizando protocolos más ligeros sobre IP.
Estas especificaciones permiten:
- Gestionar cientos o miles de dispositivos de forma remota sin intervención física.
- Enviar perfiles en modo push desde el servidor o solicitarlos en modo pull desde el dispositivo.
- Optimizar el funcionamiento de equipos que operan en modo sleep, clave para el ahorro energético.
Barreras estructurales a la adopción
Además del ciclo de vida del hardware, existen otros factores que ralentizan la adopción de la eSIM en IoT:
- Falta de retrocompatibilidad nativa: las nuevas especificaciones no son compatibles de forma nativa con estándares anteriores, obligando a los operadores a mantener redes híbridas con mayores costes operativos.
- Certificación y disponibilidad de chips: no basta con escribir la norma; los fabricantes deben fabricar los chips, certificar su seguridad ante la GSMA y luego venderlos a los fabricantes de módulos.
- Impacto en los modelos de los operadores: la SGP.32 reduce las barreras de salida, facilitando el cambio de operador, lo que algunos actores perciben como una amenaza a la fidelización tradicional.
“Estamos en la mitad del ciclo de vida del ecosistema IoT actual. Ningún proveedor va a reinvertir ahora en dispositivos que aún no han agotado su vida útil”, añade Alberto.
El riesgo de usar la eSIM como “parche” al roaming permanente
De Lucas advierte sobre una práctica creciente en el mercado: utilizar la eSIM para cambiar perfiles de roaming ante bloqueos regulatorios.
“Plantear la eSIM como una solución para seguir haciendo roaming permanente es una estrategia de corto plazo que choca con la realidad técnica y regulatoria de 2026”, afirma.
Entre los principales riesgos destacan:
- Vulnerabilidad regulatoria: los países refuerzan controles de soberanía del dato y pueden bloquear rangos completos de IMSI extranjeras.
- Inestabilidad en costes: los acuerdos internacionales de roaming cambian constantemente.
- Latencia crítica: el tráfico en roaming se enruta al país de origen antes de regresar al dispositivo, algo inasumible en aplicaciones de misión crítica.
La visión de Alai Secure
“La eSIM es la herramienta, pero la identidad local es el contenido”, concluye el Director Técnico.
El enfoque de Alai Secure prioriza conectividad local, cumplimiento normativo integral y estabilidad operativa, eliminando la dependencia de acuerdos internacionales volátiles.
Dónde sí aporta valor la eSIM
Alai Secure identifica casos claros donde la eSIM tiene sentido estratégico:
- dispositivos que cruzan fronteras de forma constante y requieren perfiles locales para cumplir regulaciones cada vez más estrictas contra el roaming permanente.
- equipos en movilidad o expuestos a vibraciones y condiciones ambientales extremas, donde la SIM física es más vulnerable.
- equipos sellados o de difícil acceso, donde el coste de enviar un técnico a cambiar una SIM física es 100 veces superior al coste de la propia eSIM.
En cambio, dispositivos estáticos, locales o de bajo coste —como sensores fijos o soluciones desechables— no siempre justifican la inversión durante su ciclo de vida.
Mirada a 2028
La industria espera que hacia 2028, a medida que los ciclos actuales de hardware se completen, los nuevos equipamientos incorporen estas tecnologías y la regulación sea más precisa para permitir la libre competencia con seguridad. En ese contexto, las especificaciones SGP.31 y SGP.32 podrían alcanzar una adopción mucho más amplia.
Hasta entonces, la eSIM seguirá siendo una tecnología clave, pero su valor real dependerá de cómo se integre dentro de una estrategia técnica, regulatoria y operativa sólida.

