El inicio del año escolar 2026 marca un momento crucial para enfocarse en la renovación del sector educativo peruano. Según el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), para el año 2036, se contempla que el país alcance una mejora sustancial en la calidad educativa, impulsada por el uso universal e intensivo de tecnologías digitales para fortalecer los procesos de enseñanza, aprendizaje e investigación. En este contexto, resulta fundamental priorizar la modernización del equipamiento tecnológico como un paso clave para cerrar brechas y asegurar una educación más equitativa y acorde a las demandas del futuro.
En cuanto al aula, esta necesidad se vuelve aún más evidente. El tamaño de las pantallas planas utilizadas suele ser de alrededor de 70 pulgadas, principalmente por razones de costo. Sin embargo, según cifras de Radius Research, el 58% de los estudiantes no logra leer correctamente el contenido que se muestra en ellas. Esto evidencia que, en aulas con más de 25 o 30 alumnos, este tipo de pantallas puede resultar insuficiente, lo que termina afectando la visibilidad del contenido y, en consecuencia, la concentración y el rendimiento de los estudiantes.
«El objetivo principal en un aula es que todos los estudiantes puedan seguir la lección con la misma claridad. Si la herramienta visual no lo garantiza, se rompe el ritmo y se generan vacíos de aprendizaje», explica Belén Terán, Product Manager de videoproyectores de Epson Perú. «Por ello, al evaluar la inversión en herramientas digitales de visualización, los dos factores más importantes deben ser el tamaño máximo de la imagen y la flexibilidad del equipo para adaptarse a distintos espacios».
En ese sentido, la especialista comparte cuatro motivos clave por los que invertir en tecnologías de proyección es una decisión estratégica para el entorno educativo:
1. Cobertura visual total
La tecnología de proyección permite crear superficies de visualización que superan las 100 pulgadas, un tamaño que garantiza la correcta lectura del contenido desde cualquier punto del aula. Según el informe “Display Size Matters: Selecting the Right Display Size for Classrooms”, elaborado por Epson, este tamaño permite que hasta el 93 % de los estudiantes se encuentre dentro del rango adecuado de visualización, ofreciendo una distancia de visión óptima equivalente a seis veces la altura de la pantalla para la mayoría de los asientos, lo que facilita que los contenidos proyectados puedan ser vistos con claridad por casi todos los alumnos del aula.
En esa línea, modelos de la línea PowerLite de Epson, pueden generar imágenes de hasta 300 pulgadas con alta luminosidad y colores nítidos gracias a la tecnología 3LCD, asegurando un aprendizaje inclusivo que mejora la atención, participación y comprensión de los estudiantes.
2. Confort visual para jornadas escolares prolongadas
La luz reflejada de un proyector reduce la fatiga visual en comparación con la luz emitida por pantallas LED o LCD. Mientras estos dispositivos envían luz directamente hacia los ojos, la proyección se basa en luz reflejada sobre una superficie, similar a la forma natural en que percibimos los objetos. Además, en entornos educativos los proyectores suelen operar entre 3.000 y 3.600 lúmenes, lo que permite proyectar imágenes de gran formato sin concentrar la luz en un punto pequeño de la pantalla, creando una experiencia de visualización más cómoda y natural que protege la salud de alumnos y docentes.
3. Adaptabilidad y dinamismo en las aulas
Los proyectores modernos ofrecen una gran versatilidad para adaptarse a diferentes espacios y metodologías de enseñanza. Su portabilidad facilita que un solo dispositivo sirva a varias aulas y se pueda transformar cualquier espacio en un ambiente de aprendizaje interactivo. El Proyector Smart FH02, con un peso de 2.6 kg, no requiere una instalación permanente y su sistema Android TV integrado garantiza una correcta implementación en la infraestructura existente.
4. Conectividad versátil
Nada mejor que presentar el contenido educativo por medio de una amplia variedad de dispositivos, como laptops, tablets y smartphones. Por ello, optar por videoproyectores que tengan conectividad HDMI, USB y Chromecast incluído son la mejor opción para los docentes. Esto les permite que, en el desarrollo de las clases, no solo ellos, sino también los alumnos puedan compartir sus presentaciones desde diferentes fuentes sin perjudicar la calidad de imagen y sonido.
«Frente a la importante inversión que se está haciendo para cerrar la brecha educativa, estamos viendo una evolución en cómo los directivos toman decisiones de compra. Antes, la prioridad era adquirir un equipo tecnológico centrándose en el costo inicial; hoy se evalúa el costo total y, sobre todo, el porcentaje de alumnos que realmente se benefician de la inversión. Se entiende que una compra inteligente en un aula tiene un impacto positivo en el presupuesto general y que, ahora, se trata de gestionar los recursos educativos de manera estratégica», finaliza Terán.

