¿Qué pasaría si tu mascota pudiera decirte cómo se siente, ¿dónde está o si necesita atención médica?, gracias al avance de los wearables aplicados al mundo animal, esto ya es una realidad. La tecnología ha dado un salto al reino animal con dispositivos inteligentes que se colocan en collares o arneses y permiten monitorear en tiempo real la salud, actividad y ubicación de perros, gatos y hasta animales de granja.
Estos dispositivos, conectados a plataformas móviles, utilizan sensores biométricos, GPS e inteligencia artificial para generar datos valiosos: desde el nivel de actividad física hasta patrones de sueño, signos de estrés, alertas de fuga o variaciones en la temperatura corporal. Todo esto se traduce en una mejor calidad de vida para los animales… y más tranquilidad para sus cuidadores.
El auge de los wearables para mascotas responde a una tendencia global: el cuidado animal ha dejado de ser solo una responsabilidad, para convertirse en una prioridad emocional y económica. Según Global Market Insights, el mercado mundial de pet wearables superó los USD 2.000 millones en 2024 y se espera que crezca a una tasa del 20% anual durante los próximos cinco años. En América Latina, este crecimiento es aún más acelerado, impulsado por una población cada vez más conectada, urbana y petlover.
En países como Colombia, donde más del 57% de los hogares tiene al menos una mascota, la adopción de soluciones tecnológicas en el cuidado animal está en auge. Ciudades como Bogotá, Medellín y Cali concentran una alta demanda de servicios veterinarios, entrenamiento y productos inteligentes orientados al bienestar animal.
Detrás de esta revolución peluda, la conectividad juega un papel fundamental. Para que estos dispositivos funcionen correctamente, necesitan estar conectados 24/7, enviar datos en tiempo real y garantizar que ante cualquier emergencia –una fuga, una caída o un síntoma inusual– la alerta llegue al instante. Aquí es donde entran los operadores especializados en comunicaciones M2M/IoT, que ofrecen soluciones de conectividad robusta, segura y adaptable a zonas urbanas y rurales.
Los wearables ya no son solo para humanos. Hoy son aliados silenciosos que cuidan, alertan y dan visibilidad al estado de salud de quienes no pueden hablar. Conectividad, inteligencia artificial y amor por los animales se unen para transformar la forma en la que los cuidamos. Y lo mejor: esto no es el futuro, ya está pasando.

