La explosión de aplicaciones de inteligencia artificial está forzando a la industria de telecomunicaciones a replantear su arquitectura de red. En los últimos 24 meses, el consumo global de tokens, unidad básica del procesamiento en modelos generativos, se multiplicó por 300, según cifras presentadas durante el Mobile World Congress. El dato no solo refleja el crecimiento del uso de IA, sino la presión sin precedentes sobre la infraestructura digital.
La transformación ya no gira en torno a descargas masivas de contenido, sino a un intercambio multimodal constante entre dispositivos, centros de datos y nubes distribuidas. Este cambio exige redes de ultra-banda ancha con alta capacidad tanto de subida como de bajada, capaces de soportar colaboración en tiempo real, generación de video, música y texto, y automatización empresarial impulsada por asistentes inteligentes.
“La era inteligente se aproxima con rapidez y cada día surgen nuevas aplicaciones de IA, por lo que es el momento de que la industria se una para liberar todo el potencial de 5G-Advanced. Debemos utilizar de manera eficiente los nuevos recursos de espectro, como la banda U6 GHz, para crear valor en el sector mientras preparamos el camino hacia 6G”, afirmó Yang Chaobin, presidente de Huawei ICT Business Group, durante el encuentro tecnológico en Barcelona.
La evolución hacia 5G-Advanced (5G-A) se perfila como el puente crítico. Esta tecnología ya se ha desplegado comercialmente en más de 300 ciudades a nivel global y permite velocidades de carga hasta diez veces superiores frente a generaciones anteriores. Además, integra capacidades como RedCap y IoT pasivo, ampliando el ecosistema de dispositivos conectados con menor consumo energético.
El calendario regulatorio refuerza la urgencia. De acuerdo con el cronograma del 3GPP, organismo encargado de los estándares móviles globales, los estándares 6G no estarán definidos antes de marzo de 2029. Esto deja una ventana de aproximadamente cinco años para que los operadores inviertan en 5G-A y capturen el valor económico de los servicios basados en IA.
Uno de los recursos estratégicos en esta transición es la banda U6 GHz, definida tras la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones como frecuencia clave para las comunicaciones móviles del futuro. La madurez de la cadena de suministro, desde procesadores hasta dispositivos finales, permite que la infraestructura opere en este espectro con la baja latencia requerida para decisiones inteligentes y gestión segura de datos críticos.
Sin embargo, el crecimiento tecnológico plantea un desafío adicional: evitar que la expansión de la IA profundice desigualdades. Yang subrayó que la conectividad inclusiva es un pilar para que los beneficios de la inteligencia artificial lleguen a todos los segmentos de la población. En esa línea, Huawei ha desplegado soluciones RuralStar en 80 países, beneficiando a 170 millones de personas en zonas apartadas, combinando infraestructura de bajo costo con programas de formación digital y servicios financieros y médicos móviles.
“Hago un llamado a todos los actores del sector para continuar trabajando juntos en la adopción comercial de 5G-A a gran escala, con el fin de atender las necesidades apremiantes de los servicios de IA emergentes y pavimentar el camino hacia 6G”, concluyó Yang.
La próxima fase de la transformación digital no dependerá únicamente de modelos más sofisticados de IA, sino de la capacidad de las redes para absorber y gestionar tráfico masivo con autonomía. El despliegue de redes con niveles avanzados de automatización y la convergencia entre conectividad y cómputo se perfilan como el soporte técnico indispensable para sostener una economía digital que ya no es opcional, sino estructural.

