Comprar por internet, transferir dinero desde el celular o solicitar financiación para algún electrodoméstico son acciones que hoy forman parte de la vida cotidiana de millones de colombianos. La tecnología y la inteligencia artificial están haciendo estas experiencias cada vez más rápidas e inmediatas, pero también están elevando la necesidad de validar, en tiempo real, que una persona, una solicitud o una transacción sean legítimas. En este escenario, los datos cobran un papel fundamental para anticipar riesgos por suplantación de fraude, reconocer señales inusuales y generar mayor confianza en las interacciones digitales.
Para entender cómo está evolucionando esta relación entre fraude, riesgo, tecnología y confianza, DataCrédito Experian presentó el estudio “Del fraude digital a la confianza digital: cómo la inteligencia artificial está transformando la relación entre identidad, riesgo y confianza en Colombia”, que revela que siete de cada diez colombianos (71%) han recibido al menos un intento de fraude durante el último año, mientras que el 95% considera que los fraudes ocurren con frecuencia en el país.
Los hallazgos muestran que la confianza se está convirtiendo en una dimensión central de la experiencia digital. De acuerdo con el estudio, el fraude suele materializarse precisamente cuando una interacción logra parecer legítima: entre quienes fueron víctimas, el 25% señaló que la página o aplicación parecía real, el 20% recibió una llamada de alguien que se hacía pasar por una entidad conocida y el 17% interactuó con un enlace que parecía auténtico.
Por eso, a medida que las fronteras entre lo verdadero y lo falso se vuelven menos evidentes, aumenta la importancia de contar con mecanismos que permitan verificar la autenticidad de cada interacción.
“La confianza digital se ha convertido en un habilitador fundamental para que las personas puedan seguir aprovechando las oportunidades de un entorno cada vez más inmediato y conectado. El desafío ya no es únicamente identificar posibles riesgos, sino generar mayor certeza sobre quién está detrás de una interacción, si está autorizado y si esa interacción puede considerarse auténtica”, señaló Víctor Nieto, jefe de Gestión de Productos Software de DataCrédito Experian.
Del riesgo a la confianza digital
El 70% de los colombianos conoce a alguien de su entorno que fue víctima durante el último año y, entre quienes estuvieron expuestos a intentos de fraude, cerca de la mitad (46%) reportó que al menos uno de estos intentos se concretó. Además, el 81% considera que los intentos de fraude han aumentado frente al año anterior.
Sin embargo, los resultados también muestran que los consumidores están desarrollando criterios cada vez más claros sobre aquello que les permite confiar. Para el 45% de los colombianos, contar con controles de seguridad robustos es la principal señal de confianza en una interacción, por encima de elementos como reconocer una marca (30%) o recibir la recomendación de otras personas (28%).
La adopción de los canales financieros también refleja este proceso gradual de construcción de confianza. El canal presencial continúa siendo el que genera más confianza para realizar trámites financieros (54%), seguido de las aplicaciones móviles (25%). Entre los más jóvenes, sin embargo, empiezan a aparecer nuevas formas de interacción: los agentes de IA o bots alcanzan el 4% de preferencia entre las personas de 18 a 24 años, frente al 2% de la población general. Lo que muestra una apertura creciente hacia modelos de atención que podrían ganar terreno conforme aumenten la familiaridad y la confianza.
La información también aparece como una oportunidad para fortalecer esa confianza. El 67% de los colombianos afirma no haber recibido capacitación o información sobre cómo evitar el fraude. Al mismo tiempo, las campañas de educación en seguridad digital están entre las medidas que las personas consideran más efectivas para prevenirlo, con un 56%, al mismo nivel que la inversión en seguridad digital por parte de las entidades y el uso de biometría.
Los propios consumidores ya incorporan acciones de autoprotección en su cotidianidad: el 57% evita responder llamadas de números desconocidos, el 55% evita hacer clic en enlaces y el 51% procura utilizar únicamente aplicaciones o plataformas conocidas. Estos comportamientos muestran una mayor conciencia frente al riesgo y abren una oportunidad para acompañar a las personas con más información, herramientas de validación y mecanismos de protección.
La IA abre una nueva etapa para la confianza digital
El estudio de Experian destaca algo fundamental para el futuro, generar confianza será tan importante como gestionar el riesgo. El 88% de los colombianos está preocupado por la posibilidad de que la inteligencia artificial facilite fraudes o engaños digitales, mientras que el 55% se siente poco o nada seguro de reconocer contenidos creados o alterados mediante esta tecnología. Sin embargo, esta cautela convive con una apertura hacia su uso como herramienta de protección: el 53% estaría dispuesto a permitir el análisis de su información con IA para detectar posibles fraudes y el 86% manifiesta interés en aprender a identificar amenazas creadas con esta tecnología.
La IA plantea así un doble desafío: puede hacer más sofisticadas algunas modalidades de fraude, pero también permite analizar grandes volúmenes de datos, identificar señales de riesgo y validar identidades en tiempo real. Detrás de estas capacidades están los datos: su calidad, actualidad y profundidad son determinantes para comprender comportamientos, detectar anomalías y diferenciar una interacción legítima de un posible intento de fraude.
Esta evolución abre paso a lo que se conoce como confianza predictiva. Si la prevención busca anticipar amenazas, la confianza predictiva busca generar certeza: combinar datos, identidad, analítica e inteligencia artificial para verificar autorizaciones y determinar, en tiempo real, si una interacción puede considerarse auténtica. Los consumidores, además, muestran apertura hacia mecanismos que contribuyan a esa protección: la disposición a compartir información personal y biométrica aumenta hasta el 50% cuando hacerlo puede reducir el riesgo de fraude.
“A medida que la inteligencia artificial gane protagonismo en el comercio electrónico, los pagos y los servicios financieros, la confianza digital entrará en una nueva etapa. Ya no será suficiente verificar si una persona es quien dice ser, sino también si los agentes inteligentes que actúan en su nombre están autorizados para hacerlo. Para DataCrédito Experian, esta evolución representa una extensión natural de nuestras capacidades en datos, identidad, analítica e inteligencia artificial para validar personas, agentes e interacciones en tiempo real”, agregó Nieto.

