Colombia inicia el año bajo condiciones climáticas marcadas por el ingreso recurrente de frentes fríos, que generan lluvias intensas, tormentas eléctricas y variaciones bruscas de temperatura en distintas regiones del país. Este escenario impone desafíos críticos para la estabilidad de la infraestructura eléctrica nacional, ya que el aumento de precipitaciones y descargas atmosféricas eleva la probabilidad de sobrecargas, caídas de tensión y fallas en la distribución, poniendo en riesgo la continuidad operativa de empresas y servicios esenciales.
Ante este panorama, Schneider Electric, sugiere que el país debe enfocarse en la resiliencia de su infraestructura física y digital. Con un margen de energía muy ajustado para este año, el reto es proteger la estabilidad de la red eléctrica para que las tormentas no se traduzcan en plantas con cierre en operaciones o pérdidas millonarias.
“Las altas humedades y las tormentas incrementan los eventos como caídas de tensión y fallas en equipos industriales. La digitalización es hoy la principal herramienta de prevención. Tecnologías de monitoreo en tiempo real permiten a las empresas detectar anomalías antes de que una sobrecarga se convierta en el cese de actividades de una fábrica«, explica Daniel Garrido, presidente del Clúster Andino en Schneider Electric.
Riesgos operativos ante condiciones climáticas adversas
La manufactura, la minería y el comercio, que aportan el 24 % del PIB y generan el 30 % del empleo en Colombia, son especialmente vulnerables a cierres derivados por afectaciones climáticas. Estudios del Banco de Bogotá estiman que una interrupción de una hora podría costar entre $175 y $204 mil millones de pesos a la economía nacional.
El mensaje para los empresarios colombianos es claro: no se puede controlar el clima, pero sí se puede blindar el negocio para que la energía nunca falte. Innovación y estabilidad pueden coexistir si se adoptan tecnologías que optimicen el consumo y aumenten la resiliencia.
Tecnología para el bolsillo y el futuro
El auge de herramientas modernas, como la Inteligencia Artificial (IA) están duplicando la demanda energética de los centros de datos. Ante el riesgo de tormentas, Schneider propone el uso de softwares de monitoreo que permiten a las empresas:
Ahorrar dinero: al saber exactamente dónde se desperdicia energía, las empresas pueden bajar su consumo entre un 5% y un 15%, un alivio enorme cuando las tarifas suben por el clima extremo.
No depender únicamente de las redes eléctricas tradicionales: implementar sistemas que permitan que un hospital o un edificio sigan funcionando con su propia energía (paneles o baterías) si un rayo afecta la red principal de la calle.
Protección total: evitar que las subidas y bajadas de voltaje quemen los equipos industriales, cuya reparación puede tardar semanas.
Un ejemplo de este «blindaje» está en la planta de Schneider Electric en Funza, Cundinamarca. Allí, la fábrica funciona con tecnología que no solo cuida el medio ambiente, sino que garantiza que la producción nunca se detenga, sin importar qué tan fuerte sea la temporada de lluvias.
Schneider Electric ofrece soluciones para eficiencia extrema en centros de datos, UPS de alta eficiencia, sistemas de refrigeración avanzada y microrredes con almacenamiento, todo integrado en plataformas digitales para reducir picos y garantizar continuidad.

